FibromialgiaDolor constante en todas partes, acompañado a menudo de depresión. Durante mucho tiempo no se encontró ninguna causa orgánica para esta sintomatología de los pacientes de fibromialgia. Pero los resultados de un estudio indican que detrás de esta enfermedad, a la que a menudo se atribuyen causas psíquicas, podría haber un trastorno nervioso.

En Alemania, casi uno de cada treinta sufre de los dolores crónicos de esta enfermedad. Sin embargo, son muchos los médicos que los desestiman como un problema psicosomático o en el peor de los casos ni siquiera los toman en serio. De hecho, hasta hace poco no se conocía la causa ni existía un tratamiento contra el síndrome de fibromialgia (SFM). Muchos pacientes debían consultar a varios médicos hasta obtener el diagnóstico correcto y el tratamiento correspondiente. Incluso en la actualidad, más del 10% de los afectados recibe una prescripción de opiáceos, a menudo no efectivos, contradiciendo las recomendaciones de las directrices actuales.

 

Procesamiento de estímulos anormal en el SNC

¿Forman parte la fatiga y la depresión del cuadro clínico, o son simplemente el resultado de la persistente hipersensibilidad las regiones más diversas del cuerpo? Aparentemente, la sobrecarga física y psíquica constituyen importantes factores desencadenantes de la enfermedad. Y sin embargo se dispone de pocos datos y conocimientos fiables acerca de su génesis y evolución. Pero en el último año esto ha cambiado, al menos en lo que se refiere a un punto importante, pues unas publicaciones de Wurzburgo y Boston arrojan nueva luz sobre lo que sucede en el cuerpo de un paciente de fibromialgia.

Marco Loggia, de la Harvard Medical School, publicó en noviembre los resultados de sus investigaciones neurológicas en cerebros de personas con SFM. En su opinión, las fuertes sensaciones de dolor podrían deberse a una alteración en el sistema de recompensa cerebral. Mediante una pulsera de presión, los investigadores provocaban un corto estímulo en los sujetos. Mientras que en los sujetos del grupo control ya se registraba una fuerte respuesta en el área tegmental ventral ante la mera mención del estímulo y del fin de la estimulación, en los 31 pacientes los impulsos nerviosos fueron significativamente más débiles. Los investigadores dirigidos por Loggia concluyen que el procesamiento del dolor en el SNC debe hallarse alterado. “Estos hallazgos podrían explicar el incremento de la sensibilidad al dolor, pero también el efecto insuficiente de algunos analgésicos como los opiáceos, tal como se observa en estos pacientes”, conjetura Marco Loggia.

Neuropatía de las fibras pequeñas

Mientras que el grupo de investigación estadounidense registró defectos en el procesamiento de estímulos, tal parece que Nurcan Üçeyler y sus compañeros del Departamento de Neurología de la Universidad de Wurzburgo han descubierto síntomas típicos en el desencadenamiento de sensaciones anormales de dolor. Mediante pruebas sensoriales cuantitativas, los investigadores determinaron en 25 pacientes de SFM el valor umbral límite para temperatura y dolor y lo compararon con el de sujetos depresivos sin síndrome de dolor que servían de grupo control. Al igual que en la derivación de los potenciales evocados asociados al dolor, los pacientes con fibromialgia respondieron de forma significativamente más débil. La razón de esta constricción en la conducción se halló mediante biopsias por punción de la piel: el número de fibras nerviosas pequeñas era menor en los pacientes con SFM que en los pacientes con depresión sin fibromialgia, pero también que en los sujetos sanos.

De modo que la fibromialgia pareciera pertenecer al grupo de las “neuropatías de las fibras pequeñas”, en las que sólo las fibras A delta y C se encuentran dañadas. La vaina de mielina de estos nervios es demasiado delgada o incluso inexistente. También entre los pacientes de Wurzburgo, las vías nerviosas con la vaina más gruesa no estaban afectadas. Los resultados de este grupo, publicados en primavera en la revista “Brain”, fueron confirmados algunos meses después en “Pain”. Anne Louise Oaklander, de Harvard, también observó que una parte de sus pacientes de SFM mostraban un número considerablemente reducido de fibras nerviosas pequeñas en la piel. Por el momento no está claro si esta polineuropatía desencadena la enfermedad o si únicamente se trata de un síntoma de otro proceso.

Proceso inflamatorio

¿Y por qué sufren los pacientes con un menor número de fibras nerviosas de mayores dolores? Hasta ahora sólo existen especulaciones al respecto: podría deberse a una hiperactividad de las fibras dañadas pero todavía no muertas, o a una elección selectiva de las señales de transmisión del dolor. Las sensaciones agradables entonces ya no alcanzan el SNC, mientras que los estímulos dolorosos permanecen.

Cada vez más hallazgos sugieren también que la enfermedad podría tratarse de un proceso inflamatorio. Así, en la secuenciación completa del genoma de pacientes se han hallado algunas variantes genéticas estrechamente asociadas con las citoquinas inflamatorias. Un grupo de científicos brasileños midió en sus pacientes un índice elevado de la citoquina inflamatoria IL- 17.

Las nuevas directrices prescinden de los “puntos sensibles”

Diez sociedades profesionales han desarrollado durante los últimos años una nueva directriz del SFM, que fue publicada en verano de 2012. Al contrario de lo que se solía hacer, para caracterizar con exactitud la enfermedad ya no se cuentan los “puntos sensibles” (los puntos de dolor en el cuerpo). En lugar de ello, ahora se intenta describir con precisión el sufrimiento del paciente mediante un extenso cuestionario. Se busca localizar las regiones de dolor, pero también síntomas acompañantes como la calidad del sueño o trastornos cognitivos.

Los autores de las nuevas indicaciones han puesto a prueba un total de 52 formas de terapia diferentes para pacientes con fibromialgia, de las que sólo cinco fueron clasificadas como “muy recomendables”. En las formas leves, los especialistas en medicina del dolor y reumatología recomiendan actividad física y psicosocial para combatir la depresión que a menudo acompaña a la enfermedad. Para las formas más graves se debe recurrir a una terapia multimodal que incluye terapia medicamentosa y una conducta consecuente. Los autores de dos revisiones Cochrane también destacan cuando menos un cierto beneficio derivado de la terapia cognitivo-conductual, así como de la acupuntura.

¿Terapias equivocadas debido a motivaciones económicas?

Según se afirma en una encuesta, alrededor de la mitad de los médicos todavía receta a sus pacientes antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno, diclofenaco o naproxeno. Y el uso de psicofármacos todavía está muy extendido. Tanto en la clínica como de forma ambulante, la mayor parte de los médicos trata a sus pacientes utilizando estándares que difieren de las directrices actuales, que describen al SFM como un síndrome somático funcional y no como un trastorno psíquico.

La Dra. Ursula Marschall, algóloga y directora del Centro de Competencia de la Salud de la aseguradora Barmer GEK, considera que la incertidumbre está justificada: “Las terapias equivocadas con medidas invasivas se producen por motivaciones económicas. Luego hay que añadir el deseo de los pacientes de obtener alivio y los intentos sin éxito de los médicos para tratar de forma local un dolor crónico en diversas áreas del organismo.”

Los nuevos hallazgos científicos deben constituir un primer paso para sacar al síndrome de fibromialgia del campo de los dolores inducidos psicológicamente y para dejar de limitarse a calmar a los pacientes. En las próximas directrices quizá ya se hable de hacer frente a la enfermedad combatiendo directamente sus causas.