De entre todas las formas de electrolisis la principal es la Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI®) que fue la creada por el inventor de la técnica (el Dr. José Manuel Sánchez), pero hoy en día han aparecido distintas formas de aplicación de la electrólisis las cuales se agrupan en el término de Electrólisis Percutánea Musculoesquelética (EPM).

La EPM consiste en la aplicación de una corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura en el foco de un tejido lesionado. Esta corriente produce una reacción química en la que se genera hidróxido de sodio, lo que lleva a cabo una disminución del pH de la zona, produciendo un “lavado” de las sustancias que producen dolor y creando una inflamación controlada que va a permitir la reparación del tejido.

Esta técnica aporta muchos beneficios respecto a otros tratamientos más clásicos en fisioterapia, pues logra reparar el tejido afectado modificando la estructura lesionada, siendo su efectividad muy alta (entorno al 80%) y la frecuencia de recaídas muy baja.

La patología estrella que se beneficia de los efectos de esta técnica es la tendinopatía crónica, pues es una patología con la que hasta la aparición de esta técnica no disponíamos de grandes remedios, no obstante también se tienen muy excelentes resultados en:

  • Todo tipo de tendinopatías
  • Roturas musculares
  • Dolor miofascial
  • Esguinces
  • Fascitis plantares
  • Síndromes del tunel carpiano
  • Bursitis
  • Periostitis

Esto no quiere decir que otras patologías no puedan ser tratadas con EPM, pues al ser una técnica de reciente creación, las investigaciones van abriendo nuevos campos de aplicación de esta maravillosa técnica frecuentemente.